El próximo 5 de octubre entra en vigor el Real Decreto 723/2026, de 9 de septiembre, que incluye importantes novedades en materia de información sobre contratación. Con él se transpone la directiva europea de condiciones laborales transparentes y previsibles.
Su objetivo es dar el máximo de información sobre las condiciones de empleo, pues obliga a las empresas a detallar aspectos que hasta ahora se daban por sentados o se remitían genéricamente al convenio colectivo o la normativa general. La reforma exige, por tanto, una revisión inmediata de los contenidos del contrato de trabajo, para evitar contingencias legales y sanciones administrativas.
La principal novedad es que obliga a desglosar con detalle el salario: además de una cifra global en la nómina o el contrato laboral, la empresa debe detallar por separado el salario base y cada uno de los complementos salariales, especificando su periodicidad y método de pago.
Reto técnico: el cálculo del variable
El verdadero reto técnico está en los conceptos variables: la norma exige definir con claridad el modo de cálculo, la fórmula empleada y los criterios objetivos que determinan si el trabajador percibe o no dicho variable. Esto obliga a estructurar y documentar las políticas de incentivos y bonus, eliminando cualquier margen de discrecionalidad e improvisación por parte de la dirección.
Otra novedad, por su carácter inédito, se refiere a la transparencia algorítmica e individualizada. Las empresas deben informar explícitamente a los trabajadores sobre la existencia y el funcionamiento de sistemas automatizados o algoritmos de inteligencia artificial cuando estos intervengan en la toma de decisiones laborales. Si el negocio utiliza herramientas de software para asignar tareas, planificar turnos, medir la productividad, decidir promociones o evaluar extinciones de contrato, deberá comunicar las pautas y reglas de uso de dichos sistemas. A ello se suma la obligación de trazar un mapa horario detallado, especificando la distribución exacta de la jornada (incluyendo turnos, horas extra y vacaciones) y limitando drásticamente los márgenes de flexibilidad horaria no preavisada.
Periodo de prueba
Asimismo, la norma endurece el control sobre el período de prueba y los plazos de comunicación. Exige justificar de forma expresa las condiciones de este y las tareas concretas que deberán cumplirse, buscando frenar los ceses injustificados bajo esta modalidad. Además, los plazos administrativos se vuelven radicales: la información esencial del contrato debe entregarse con carácter previo al inicio de la relación laboral.
La adaptación a este nuevo marco va más allá del cambio de plantillas contractuales. Significa auditar las políticas retributivas, revisar los convenios de aplicación y documentar los sistemas tecnológicos internos. Nuestros expertos en gestión laboral pueden ayudarle a adaptarse a estos cambios (revisar contratos, estructurar las variables salariales, etcétera) y resolver las dudas a fin de cumplir con el Real Decreto sin perder operatividad.
Pueden acceder a la información completa sobre los cambios en el Real Decreto, pinchando AQUÍ
Departamento Laboral de EAL Asesores
(Imagen de Kindel Media en Pexels)
